Trabajo en casa
TRABAJO EN CASA UNA OPORTUNIDAD PARA EL CRECIMIENTO
Por: Patricia Silvestre
Trabajar desde casa se ha vuelto común en esta época y para muchos de nosotros seguirá siendo la forma en que lo hagamos en adelante. Esta nueva forma de trabajo determina retos que debemos asumir para lograr mayor equilibrio entre nuestra vida personal y nuestra vida laboral.
Estudios hechos alrededor
del mundo indican que aproximadamente 3 millones de profesionales realizan
trabajo desde casa en América Latina y la proyección es que este número vaya en
aumento y en pocos años supere el billón de trabajadores remotos.
Muchas veces el trabajo
desde casa hace que no sean claros los límites entre nuestras actividades
laborales, personales y familiares o domésticas. Estamos continuamente entre lo
laboral y lo personal, trazar la raya entre lo uno y lo otro se hace a veces difícil
y cuando no contamos con un espacio independiente para trabajar es
especialmente desafiante.
En este artículo presento recomendaciones
para hacer que el trabajo desde casa no sea un desafío diario, sino que al
contrario se convierta en una oportunidad para el crecimiento y desarrollo
personal.
Ponte en sintonía con tu jornada
Ponerse en sintonía con el
día y las actividades es fundamental para lograr equilibrio entre lo personal y
lo laboral. Dormir hasta tarde, quedarse
en pijama, bañarse más tarde, puede resultar muy tentador, pero no te ayudará a
establecer diferencias entre tus actividades laborales y personales y no te
facilitará lograr un ritmo adecuado para el trabajo.
Levantarse temprano, como cuando vas a la oficina, bañarse, vestirse, tomar un desayuno adecuado no sólo mejora tu estado emocional, sino que te prepara psicológicamente para sintonizarte con el día.
El estilo de ropa que uses
para trabajar en casa, dependerá de tu gusto y comodidad. Bien puedes vestirte de manera formal o con
ropa cómoda, lo importante aquí es arreglarte, tomar un buen desayuno y
prepararte antes de iniciar las actividades laborales. Especialmente si
necesitas conectarte a reuniones, hacer llamadas a otras personas o realizar
tareas que impliquen altos niveles de concentración.
Comienza tu día a la misma hora que normalmente
llegarías a la oficina o lugar de trabajo, y termina tu día a la misma
hora.
Tener estos hábitos al iniciar el día prepara a tu
cerebro para realizar las actividades con mayores niveles de atención y a
centrarte de manera más eficiente en la ejecución de tus tareas.
Organízate
para reducir el estrés
Establece una lista de objetivos diarios y prioriza
las actividades, esto ayuda a aumentar tu sentido de logro. Toma unos minutos
al iniciar tu jornada laboral para ordenar y limpiar tu espacio y asegurarte
que tienes a mano todos los recursos que necesitas, organiza todos los
elementos que tengas sobre tu plano de trabajo. Esto permitirá que tu día
trascurra sin dificultades.
Divide tus tareas diarias y el momento en que las
realizarás, crear eventos personales y recordatorios en tu calendario en línea puede
ayudarte para completar las tareas de manera oportuna.
Diferencia espacios
Para quienes no tienen un
espacio privado para trabajar es especialmente desafiante el trabajo en casa.
Sin embargo, es importante reservar un área específica donde puedas instalarte
y contar con lo que necesites para realizar tu trabajo.
No importa si el lugar que utilizas es tu dormitorio, la sala de estar o la mesa del comedor para trabajar, asegúrate que mientras estás en tu jornada laboral has adecuado el espacio para lo que necesitas. Y al finalizar la jornada asegúrate que éste espacio vuelva a ser lo que es para la vida familiar.
Has un esfuerzo por guardar
las cosas de trabajo de tal forma que no te recuerde lo que tienes pendiente
mientras cenas, compartes con la familia o te preparas para dormir.
Desconectarse del trabajo es importante al salir de la
oficina, pero aún más ahora cuando se trabaja en casa. Una vez que hayas
terminado tu jornada laboral, sepárate de tu espacio de trabajo y despeja el
área en la que estás trabajando.
Coordinar las actividades con otras personas en tu
casa puede resultar un tanto complicado, cada quien tiene su propio ritmo,
compromisos, actividades y no siempre logramos sintonizarnos con las otras
personas de nuestra casa.
En casa pueden establecer acuerdos y lineamientos para
que todos tengan una rutina más organizada en la que se respeten los tiempos y
espacios de cada quien. Por ejemplo, cuando tenemos una reunión y necesitamos
que no nos interrumpan o que el ambiente se mantenga en silencio, es importante
hacerles saber con anticipación, a los miembros de la familia que necesitamos
su apoyo.
En los acuerdos con la familia recuerda incluir la
distribución de responsabilidades domésticas, de tal forma que todos colaboren.
Organiza las comidas
Alimentarse adecuadamente debe ser parte de nuestra
rutina para mantenernos saludables. Cuando trabajas fuera de casa, el tiempo de
almuerzo y el lugar donde lo consumes puede estar claramente definido, bien sea
que salgas a algún restaurante cercano o bien lleves tus alimentos.
Trabajar en casa implica coordinar las responsabilidades
domésticas con las laborales y una de las más desgastantes puede ser la
preparación de alimentos.
Una excelente forma de mantener una alimentación sana y disminuir el desgaste de organizar la preparación de alimentos, es tener un menú semanal o mensual de comidas. Puedes hacer un planeador en el que incluyas las comidas principales, por ejemplo, desayunos y almuerzos e incluso puedes incluir las meriendas.
Contar con el planeador te ahorrará no solo tiempo y
esfuerzo, también te ayuda a ahorrar dinero porque te permite organizar mejor
tus compras.
Limita el acceso a
redes sociales
Muchas empresas tienen limitados los accesos a
redes sociales. Cuando trabajas en casa estas limitaciones no existen, de tal
forma que puedes acceder libremente a redes sociales, consultar noticias o páginas
y temas de interés en cualquier momento. Y esto puede ser interesante y
considerarse como un pequeño break a tu jornada, pero en realidad resulta
perjudicial para tu productividad, tu concentración y al contrario aumentar tu
nivel de fatiga.
Limita el acceso a ellas durante tu jornada
laboral y a cambio de acceder a ellas, realiza pausas que te permitan disminuir
los niveles de fatiga, mental, física y visual.
Maneja los tiempos
Uno de los grandes retos
cuando trabajas desde casa es alejarte del trabajo, tomar descansos, lograr
desconectarte tanto mental como físicamente. ¿Cómo te alejas del trabajo si ya estás en
casa? ¿Estás tomando tus descansos y te detienes para almorzar?
Durante el día realiza pausas cortas y toma tu hora de
almuerzo completa, no consideres estos momentos como pérdidas de tiempo. Al
contrario, tomar pausas durante la jornada permite que tu cuerpo y tu mente se
recuperen y al retomar las actividades estarás más alerta y con más energía.
Realiza pausas levantándote de tu lugar de trabajo,
puedes dar una vuelta, conversar unos minutos con las personas que están en casa;
puedes salir y tomar un poco de sol, consumir una merienda, hacer estiramientos
y tomar aire profundo.
Finaliza tu jornada
Cuando ibas a la oficina salías a otro sitio y una vez terminabas tu jornada laboral podías separar tus espacios personales de los laborales con mayor claridad, al salir del edificio o de tu oficina tu cerebro automáticamente cambiaba.
Cuando trabajas desde casa es importante cumplir con
la jornada laboral tanto para al inicio en la mañana como al finalizar el
día. Finaliza tu jornada laboral a la
hora establecida, en el horario que normalmente tendrías para ir a la oficina.
Al finalizar el día de trabajo, es mejor apagar la computadora, ordenar y
guardar papeles y elementos de trabajo.
Cambiarte de ropa cuando has terminado el horario
laboral, -aunque estés en casa- ayuda a tu cerebro a sintonizarse con la finalización
de tu jornada.
En cuanto a tu ritmo de sueño, es muy aconsejable
acostarte a una hora que te permita dormir lo suficiente y despertar en la hora
habitual.
Tu tiempo
Las notificaciones telefónicas, las alertas de
correo electrónico del trabajo pueden distraerte incluso cuando hayas cerrado
la sesión de trabajo y aumentar tus niveles de estrés.
Cuando finalices la jornada y durante tu tiempo
libre desconéctate y permítete explorar tus intereses, habilidades y la
posibilidad de compartir con tu familia o amigos.
Toma el tiempo de descanso para ti, bloquea las
alertas de tu teléfono, cierra, y si es posible guarda tu computadora. Aprende
a disfrutar el tiempo que ahora tienes para ti.
Una de las grandes ventajas del trabajo en casa
es que ahorramos mucho tiempo –horas- diarias que antes gastábamos en
desplazamientos al lugar de trabajo. Capitaliza este tiempo para ti, calcula
cuantas horas diarias te estas ahorrando en desplazamientos.
Aprovecha este tiempo para tu crecimiento
personal, has actividad física, comparte con tu familia y amigos, ponte el reto
de aprender nuevas cosas o desarrollar intereses o habilidades, que has querido
y no has podido.






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