COMO MANTENER LA CALMA EN MOMENTOS DE ALTA INCERTIDUMBRE
Por: Patricia Silvestre Psicóloga, Especialista en salud ocupacional Especialista en gerencia de recursos humanos
Cuando las cosas se ponen difíciles trabajamos
más duro, nos esforzamos por hacer las cosas mejor, con más energía y concentración,
dedicamos más tiempo y esfuerzo para superar las crisis; estos esfuerzos pueden
generar buenos resultados, pero debemos garantizar que sean sostenibles a largo
plazo.
Todos queremos salir adelante en los momentos que
tenemos un impacto significativo en nuestras vidas y si bien el trabajo arduo
es muy importante para lograrlo y clave para superar las dificultades centrarse
exclusivamente en el esfuerzo sin dar espacio a momentos de recuperación mental
y emocional no nos va a servir para mantener los resultados en el largo plazo.
Esta perspectiva de logro y de superación a
cualquier costo en realidad disminuye en el largo plazo la productividad, la
capacidad de innovación y el nivel de compromiso y entusiasmo. Es lo mismo que
un deportista de alto rendimiento que entrena todos los días sin tomarse un
descanso para la recuperación, termina quemado, desanimado y su capacidad de
respuesta al momento de competir va a ser menor de lo que esperaba.
Bien se trate de tomar una decisión importante,
de lograr un resultado en una fecha límite, de lograr los resultados
comerciales o de preparar una reunión con los directivos, la manera como
afrontamos estos momentos decisivos puede dar forma no solo a la efectividad de
los resultados que esperamos, sino que además tiene un impacto importante sobre
nuestra salud, nuestro bienestar e incluso sobre nuestro desarrollo
profesional.
En los momentos de afrontar grandes retos
requerimos altos niveles de autodominio de tal forma que podamos responder en
vez de reaccionar cuando las situaciones se tornan complejas.
Pero para lograrlo, de la misma forma que el
atleta de alto rendimiento se entrena sistemáticamente debemos fortalecer
nuestra capacidad fisiológica y emocional. Así como fortalecemos nuestros
músculos, hay muchas formas de entrenarnos para nuestro bienestar emocional y
mental.
Practicar de forma regular técnicas como el
yoga, la meditación, la respiración restaurativa nos ayuda a sortear las
presiones laborales y personales, así como a disminuir los síntomas de estrés y
de ansiedad e incrementan nuestra capacidad para focalizarnos en lo que
realmente importa, de tal forma que facilitan el logro de resultados efectivos
y sostenibles no solo para nosotros sino también para quienes nos rodean tanto
en el ámbito laboral como en el ámbito familiar.
En la medida que logramos regular nuestras
emociones, mantener la calma y estar centrados se incrementa nuestra
autoconfianza, nuestra capacidad de respuesta, la confianza de quienes están a
nuestro alrededor y podemos solucionar las situaciones con mayor claridad para
salir adelante.
Tener conciencia de sí mismo y mejorar el
autoconocimiento puede marcar una diferencia significativa para lidiar con
situaciones que nos desestabilizan, de tal forma, que asumir estas situaciones
con calma y confianza nos ayuda a tener una clara intención de convertir una
situación potencialmente negativa en una oportunidad positiva.
En las situaciones de alta presión podemos
responder con preocupación, ira o negatividad o al contrario podemos dar un
giro a nuestro estado mental hacia el aprendizaje y el crecimiento, asumiendo
los retos con mínimos de estrés y ansiedad, desarrollando y poniendo a prueba
nuestras capacidades y utilizando las circunstancias a nuestro favor para
fortalecernos.
A continuación, presento algunas técnicas que
podemos utilizar diariamente para mitigar el efecto negativo de las situaciones
altamente estresantes y mejorar nuestro desempeño y nuestro bienestar físico y
emocional.
Respiración consiente:
La
respiración está directamente relacionada con la activación fisiológica y con
las reacciones de ansiedad. Nuestros estados de ánimo producen diferentes formas de respiración; por
ejemplo, cuando estamos ansiosos la respiración suele ser superficial, agitada
y rápida o por el contrario demasiado profunda con grandes bocanadas de aire,
lo que hace que las sensaciones de ansiedad se incrementen ya que estamos
tomando más oxigeno del que necesitamos y esto genera efectos como sensación de
mareo, debilidad, incapacidad para pensar con claridad, sensación de pérdida de
control, aumento en el ritmo cardiaco, resequedad en la boca y aumento de la
tensión muscular.
Para disminuir los niveles de ansiedad y estrés
resulta muy útil y sencillo aprender a respirar de forma consiente y
controlada, cuando nuestra atención se centra en la respiración favorecemos la
relajación, las respuestas fisiológicas al estrés disminuyen y aumentamos
nuestros sentimientos de bienestar. Al respirar de forma consiente y controlada
y disminuir las sensaciones fisiológicas asociadas a la ansiedad, mejora
nuestra capacidad de concentración, de atención y disminuyen las emociones
negativas lo que facilita ver con mayor claridad y de forma más integral las
circunstancias, entonces nuestra capacidad de respuesta mejora
significativamente y nuestro nivel de energía se eleva de forma positiva.
Ejercicio de
respiración: realice
el siguiente ejercicio al menos dos veces durante el día, solamente necesita
dedicarse a usted mismo unos minutos, si le es posible ubíquese en un lugar
tranquilo con suficiente ventilación y bien iluminado.
Respire conscientemente: inhale y exhale
profunda y lentamente, inhalando durante 4 segundos y exhalando durante 6
segundos; repita esto tres veces. Después continúe inhalando profunda y
conscientemente y cierre los ojos; al exhalar hágalo con fuerza manteniendo la
boca cerrada, es decir, exhale por la nariz, repita este ejercicio cinco veces.
Después abra lentamente lo ojos y tome conciencia del entorno y de las
emociones que experimenta en el momento.
Meditación: hay varios mitos en torno a la
meditación entre ellos que es algo tremendamente difícil, que está asociada a
prácticas religiosas, que consiste en dejar la mente en blanco, que nos hace
perder el tiempo o que no hay tiempo suficiente para meditar, que no podemos
meditar porque pensamos demasiado o que para meditar debemos tener un lugar
apropiado y sentarnos con las piernas cruzadas.
Nada de esto es cierto, para meditar únicamente
necesitamos un poco de voluntad, otro poco de paciencia y actitud amorosa hacia
nosotros mismos y 10 minutos diarios. Meditar nos ayuda a enfocarnos en lo que
realmente necesitamos, queremos y merecemos. La práctica regular de la
meditación mejora la creatividad, las funciones cognitivas, la estabilidad
emocional y regula nuestras respuestas al estrés con efectos duraderos en las
funciones cerebrales ya que fortalece, mejora y crea redes neuronales asociadas
a estados duraderos de felicidad y bienestar.
Meditar no se trata de vaciar nuestra mente o de
dejar nuestros pensamientos en blanco, para meditar generalmente nos podemos
enfocar en elementos internos o externos, por ejemplo, la respiración, un
pensamiento o un sentimiento en específico o en fortalecer la propia conciencia
y la focalización en el aquí y en el ahora sin interpretar, sin juzgar, sin
pretender que sea diferente aceptando tanto lo positivo como lo negativo.
Ejercicios de
meditación: a continuación,
presento tres ejercicios que podemos practicar a diario.
Meditación centrada
únicamente en la respiración: la respiración está con nosotros todo el tiempo, así que resulta muy
cómodo y sencillo centrarnos únicamente en ella por unos minutos en cualquier
momento del día. Para este ejercicio céntrese únicamente en su respiración sin
intentar controlarla, sin intentar cambiarla, ni modularla de una forma
diferente, centre su atención en la respiración tal como la realiza
focalizándose en la sensación del aire entrando y saliendo, pueden surgir en su
mente diferentes pensamientos no trate de bloquearlos, ni de evitarlos
simplemente identifíquelos y no los siga, no se quede atrapado en ellos, para
lograr esto vuelva a centrarse en su respiración.
Con la práctica frecuente de este ejercicio se
dará cuenta que poco a poco va logrando centrarse más en su respiración y menos
en los pensamientos angustiantes, generando sensaciones de calma, tranquilidad
y bienestar.
Meditación contando
hacia atrás: esta
es una técnica muy sencilla que le ayudará a mejorar la concentración. Con los ojos cerrados y en una posición
cómoda cuente hacia atrás lentamente desde un cincuenta o cien hasta cero. Este
sencillo ejercicio le permitirá centrar su mente en un elemento concreto de
forma tal que los pensamientos de preocupación y las emociones negativas se van
desvaneciendo. Si le resulta muy difícil empezar el conteo por un número alto,
inicie por uno de menor denominación y a medida que va lográndolo aumente el
número.
Meditación en
movimiento: la
meditación no se realiza únicamente en una postura estática, quieto y con los
ojos cerrados. Este ejercicio es muy sencillo y le ayuda a centrar sus
emociones y pensamientos, puede realizarlo en un espacio abierto, bien en su
lugar de trabajo o en el espacio que disponga.
Se trata de caminar y prestar atención plena a las sensaciones que
experimenta mientras lo hace. Identifique y tome conciencia de la temperatura
del lugar, la brisa, los sonidos, los colores y formas que ve; los olores, así
como a los movimientos del cuerpo y a las sensaciones corporales.
Práctica de la
gratitud y amabilidad: la mente y el cuerpo humano están diseñados para desarrollar plenamente
sentimientos de amabilidad, cariño, amor y gratitud que a su vez activan los
sistemas de calma y afiliación del cerebro, lo que nos hace sentir más
tranquilos, seguros y contentos. Cuando recibimos y damos amabilidad (a nosotros
mismos o a los demás) la glándula pituitaria segrega oxitocina que en su papel
de neurotransmisor está relacionada con la confianza, el altruismo, la
generosidad, la formación de vínculos, los comportamientos de cuidado y ayuda
en la regulación de emociones como el miedo. A la oxitocina se le conoce como la “hormona
del amor”, “el pegamento social” o la “hormona de los vínculos”.
La amabilidad surge de notar cualidades
positivas en nosotros mismos y en los demás y reconocer todo nuestro potencial,
una forma de cultivar amabilidad en nuestra vida es aprender a conectar con
sentimientos de gratitud y apreciación; notar lo que funciona, lo bueno que hay
en nosotros y en los demás. La práctica de la gratitud está asociada al aumento
de sentimientos de felicidad, bienestar, disminución del estrés, de los
síntomas ansiosos y depresivos y también con el bienestar relacional, la
empatía y las relaciones constructivas.
Ejercicio de gratitud:
cada noche antes de
finalizar su día escriba cinco cosas, personas o eventos por los cuales estar
agradecido. Algo bello que haya
apreciado, algo que salió bien en su día, alguna cualidad positiva que haya
identificado en usted o en otra persona, incluso un mal momento o una mala
experiencia de la cual puede aprender algo.
Al hacer este ejercicio noté cómo la intención
de prestar una atención amable y de gratitud hacia sus experiencias cotidianas
impacta su mente, su ánimo y sus percepciones.
La calidad de nuestros pensamientos y nuestras
emociones no solo define nuestra capacidad para responder ante diversas
experiencias, sino que determina la calidad de nuestra vida, en un mundo
complejo y en momentos de incertidumbre necesitamos responder eficientemente y
entre más capacidad de restauración logremos más saludables mental y
emocionalmente seremos.
Hola Doctora yo como profesional de la salud quiero integrar a mi vida estos tips te agradesco por los ejercicios hay unos que conosco y me encantaria saber mas
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